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Arantza, una reina vasca en la cocina de Montreal

Arantza Toquero es lingüista, bloguera, ex vendedora de una línea de cosméticos ecológicos y autora del blog Sirope de Alce. Esta vasca devenida montrealesa nos invitó a degustar un Bubble tea en el barrio chino. Y rodeada por adolescentes orientales, la reportera TAZ se dio el gusto: conocer a la autora de un blog que transmite el espíritu multiétnico de la ciudad Montreal, con relatos en los que logra sonsacarnos algunas risitas socarronas, y también se da lugar para “filofofar”.

Con un estilo único y una dosis corrosiva justa también narra su periplo de búsqueda laboral  o nos ilustra con ejemplos in situ de dónde viene aquello del Maple Syrup o Sirope de Arce, dulce emblema de Canadá, que inspira el nombre de su blog.
Esta oriunda del país vasco cuyos ojos claros iluminan como faros, se ríe mucho de sí misma y del mundo que observa y transcribe.

Mientras hacemos la entrevista nos convida con muffins de ¡mermelada casera de frambuesas! y, sin que las camareras se den cuenta, probamos una versión de muffins con arándanos amasados en harina integral que son deleite de esta corresponsal gastronómica.
¿Quieren conocer a esta amante de la cocina y de la estética publicitaria de los años 50? Aquí la tienen.

¿Cómo surgió el blog?

Febrero, 28ª bajo cero, Montreal. Tenía un resfriado desde hacía siete días, más cero ganas de terminar la tesina de mi maestría en Lingüística. Entonces pensé: ¿qué puedo hacer para no terminar la tesina hoy? Hacía tiempo que leía en otros blogs recetas que preparaba y la verdad es que me daba mucha vergüenza escribir porque no soy cocinera y tampoco soy escritora. Leía cosas muy personales en la Web y entonces me preguntaba: ¿a quién demonios le va a interesar leerlo? El género al que pertenece mi blog podría ser calificado de “autoficción". En todas mis historias hay una parte de verdad y una parte de ficción, y las proporciones varían. Los personajes existen todos pero están mezclados, cambian de nombre, y los escribo con lo mejor y lo peor de cada uno. Leía los blogs de mucha gente que le contaba muchas cosas de su vida a la gente en Internet y muy pocas cosas interesantes la verdad.

¿Cómo cuales?

Encontré muchos blogs impresionantes pero ¡había uno que era increíble! Una chica que escribía un diario, debía tener un problema de candidiasis crónica, y contaba su día a día ¡en una especie de bitácora médica! O sea no era en un plan de contarlo para ayudar a los demás, si no “me levanto y te cuento lo que me duele”. No quería hacer algo así.

¿Por qué Sirope de Alce?

He sido una gran lectora de poesía, cuando vivía en España, y de ahí me quedó la manía de las aliteraciones, de inventarme los títulos, también para las recetas. Tanto, que si de un libro no me gusta el título no lo compro. No sé si conoces el título de esa novela española “Los gozos y las sombras”, pues hay un blog culinario que se llama “Los gozos y las sobras”! (risas). Lo leí y me encantó. “Sirope de Alce” refiere a la cantidad de veces que mis amigos españoles pronunciaban “Alce” en lugar de “Arce” (por maple syrup)

¿Quiénes son tus lectores? ¿Los conoces?

Sí, conozco a algunos. Sé que me leen bastantes pero no comentan. Siempre pido que la gente que comenta firme sus comentarios. Me he dado cuenta de que los que comentamos constituímos una especie de red de blogueros culinarios que nos leemos por afinidad o porque eres muy diferente pero te gusta lo que el otro hace. Es un poco como una familia. Gran parte del grupo de blogueros se encontró en Berlín hace una semana. Eran todos españoles, pero algunos viviendo en Berlin y otros en Viena. Sé que entran muchos lectores de México por medio de mis amigas mexicanas, pero los lectores latinos no comentan mucho. A veces dudo que el lenguaje que uso sea exportable a Latinoamérica.

No creas, hay un código en común...

¿Si? Lo que me he dado cuenta es de que tengo muchas lectoras. Cuando algún hombre me comenta y me dice que se ríe mucho, me gusta porque creo que es difícil exportar este tipo de humor al otro sexo. Porque siempre he pensado que es un universo tan femenino... Por eso cuando me leen hombres me extraña todavía más que cuando me leen latinoamericanos.

Además tus posts son más largos de lo que se estila en otros blogs, así que tus lectores deben ser fieles...

En el fondo a mí me apetecía escribir por diversión literatura femenina, una especie de “chick lit” como le dicen aquí, porque a mí me hace pasar buenos ratos. Si hay gente que es capaz de leer más de dos párrafos, ¡muy bien! Son mini relatos,Intento que las historias en mi blog sean como una serie, que tenga continuidad y que la gente pueda decir “ah, ya sé de quién está hablando porque lo leí en este otro post”.

¿Cómo es tu proceso de escritura antes de la publicación?

A veces tengo una idea que me parece buena y la escribo de un tirón. Después la releo dos o tres veces y la corrijo. ¡Pero a base de hablar en francés y leer en inglés tengo unas interferencias entre idiomas! Al día siguiente me horrorizo de las faltas de ortografía o veo giros raros y digo “¡esto no es francés ni es español!”.

A vivir que son dos días

Su bitácora relata, entre recetas e imágenes de delicias caseras, que a veces no es tan fácil vivir lejos de la tierra natal. Pero con bastante imaginación, y pasión por los dulces, se sobrevive incluso hasta cuando la nieve nos hiela las pestañas. Lucida y ácida, Arantza dispara su opinión sobre la nutrición mientras se come un mítico sandwich con “valor antidepresivo añadido”. O recomienda una sopa de cebada y desnuda: “Se empieza por cultivar todo orgánico, y se termina por unirse a un grupo milenarista apocalíptico de ultraderecha, llenando el sótano de conservas y aprendiendo a disparar, os lo digo yo”.

¿Siempre cocinaste o empezaste en Montreal?

En España, cuando vivía en casa de mis padres, mi madre no nos dejaba acercarnos a la cocina. Mi madre es la típica madre española matriarca. Reina y emperatriz de su cocina y no te acerques más que para fregarla. El único momento en que me admitía era para los postres, porque a ella no le gustaba cocinarlos. Así que podría hacer tortas. pero no mucho, mi madre era imposible ¡ni siquiera nos enseñó a cocinar! La mamá española es como la mamma italiana, ¡es terrible! Con el tiempo me he dado cuenta que la cocina de ama de casa es muy ingrata en general porque nadie te agradece nada y tienes que pensar cómo variar los platos para tus hijos.

¿Aprendiste a cocinar sola?

Cuando me fui a vivir a Escocia. Fue por necesidad, porque en Inglaterra... me imagino que si uno tiene dinero (como en todas partes) se puede pagar un buen restaurante, pero si nola comida barata es mala, fast food, comida rápida. Cuando una tiene un presupuesto muy limitado... y yo allí era muy pobre. No recuerdo cuando aprendí realmente, fue más por una cuestión de supervivencia, de decir: “no puedo comer bocadillos todos los días” (se ríe). Y tampoco tenía mucho dinero para libros de cocina, aprendí siendo pobre. Empecé a mirar recetas por Internet.

¿Qué es lo que preferís cocinar?

Mi primer amor son los postres. Si estoy super estresada es muy probable que haga una tarta. Si mi marido llega a casa y huele a tarta de manzanas, me dice: “mal día hoy, ¿no?”.

¿Hacés cocina-terapia?

Sí, totalmente. Lo peor es que como todo los postres que hago, aunque me gusta más cocinarlos que comerlos. Los pruebo y después los regalo. No sé qué hacer con ellos, los compañeros de oficina de mi marido están de lo más agradecidos (se ríe).

¿Qué encontrás de distinto de tu cocina en Montreal de la cocina española?

En casa cocino bastante comida española, pero últimamente estoy especialista en postres. Es lo que más me gusta, además es muy fotogénico.

¿Por qué creés que en Montreal es tan fuerte la cultura de la “vida sana”?

No creo que esté tan de moda, últimamente hay una tendencia de restaurantes vegetarianos y crudívoros. Creo que hay dos extremos: se puede comer muy bien (hay una gastronomía propia de Québec), o muy mal (comida rápida). Pero a mí en este país me da la impresión de que la gente come mal, mejor que en Inglaterra, en el Reino Unido es uno de los países que más problemas de diabetes están teniendo.  En Canadá la obesidad infantil se ha desbordado, demográficamente están aumentando muchísimo de peso. Pero también están los extremistas de la comida sana. Me siento más identificada con la gente que dice “como bien, me cuido pero ¡no me voy a presentar a Iron Woman el año que viene!, y de vez en cuando como carne”. Me parece bien el término medio. Que no sea que comes todos los días en Mc Donald´s y tienes 40 kg de sobrepeso. Creo que hay que parar con el “hay que comer tal cosa, o hay que comer algas” ¿Por qué voy a comer algo que no me gusta? Yo no comería algo porque hay que comerlo para reducir un diez por ciento tus probabilidades de tener cáncer si es horrible y paso un mal rato comiéndolo. Una de las virtudes que tienen mis recetas es que son sanas pero que no saben como un ladrillo, siempre intento mantener un grado de placer en lo que cocino para comer.
He leído hace poco un libro de un sociólogo de aquí que hablaba de como la religión ha sido desplazada en la sociedad Quebequesa, pero creo que está siendo reemplazada por gente que practica estos estilos de vida “sanos” con un fervor religioso. A mí me da dolor de mandíbula de decirle a la gente que las dietas no funcionan. A mí me gusta ese chiste inglés que dice “hice una dieta durante un mes y perdí 30 días”. Tengo una filosofía de vida bastante hedonista, mis padres vivieron la guerra civil española y quedaron marcados para siempre. Para mí carpe diem, es que son dos días. Por supuesto que es importante estar en forma para poder caminar por la vida pero por qué te vas a negar un poco de placer... a disfrutar.

¿Cuál es tu post preferido?

Hay uno que es sobre una langosta, me inventé un personaje y le fui dando forma. Procuré una especie de hombre deseable de ficción, con la personalidad de un amigo, con el cuerpo de otro y la cabeza de alguno distinto. Además quería escribir una escena de acción absurda, entonces escribí eso y me hizo mucha gracia, recibí correos de mujeres que me decían “qué hombre, queremos que aparezca más”. Tanto correo me hizo pensar. Hay que ver, a todas las mujeres nos atrae el mismo hombre: machista hasta el punto de resultar irritante pero no hasta el punto de ser repulsivo, viril, cool. ¡Parece que todas tenemos la misma fantasía!

¿Cuál es el post culinario que más éxito tuvo?

Uno que llamó mucho la atención fue un experimento, intenté hacer cookies de alubias (porotos) pero no las azuki, las que se usan en cocina china para dulces. Pero pensé que hay muchas personas que me leen en España, y las alubias azuki no son fáciles de encontrar allí. Entonces lo hice con porotos rojos comunes que se compran en cualquier supermercado. Y dije: las legumbres no son todas muy dulces, pero por lo menos es una receta alternativa. Y ahí había visto una receta light en la que se cambiaba la harina por legumbres y me sorprendió mucho porque nutricionalmente estaba muy bien, tenía proteínas y estaba bañado con chocolate negro. Lo mandé a un blog de recetas para el verano. Después lo probé y no me gustó mucho la textura. Pero era como el primer experimento estuvo bien. Si yo hago un postre aunque sea saludable tiene que tener algo de guarrerío y que sea así como de disfrute. También quiero probar de hacer sushis con rice krispies porque son muy visuales. 

Y cuando decidís no cocinar ¿cuál de las variadas opciones que da Montreal elegís?

Sushi, soy adicta al sushi. En invierno sopa ramen, son unas sopas equiparables a una comida completa, vienen en un bol que te podrías dar un baño en él. Ahora me encanta lo picante y con tantas amistades mexicanas que tengo le he ido quitando el miedo.

¿Extrañás algo de España?

Sí, el pescado. Vivía en la costa y comíamos mucho pescado fresco. Pero aquí los quebequeses odian el pescado y no saben cómo prepararlo. Pero si te vas a una región costera es mejor. Salmón hay rico y barato, y cuando llega la langosta en primavera está baratísima. Aquí te compras una y te ríes del precio de las langostas. En España comíamos dos o tres veces por semana pescado, otro tipo de carne era menos frecuente.

Antes de despedirse, Arantza nos deja sus recetas etiquetadas Sin Culpa, porque sabe que nos cuidamos, pero que ¡también somos golosos!

Fuente de la imagen: 
Diseño: Delicia Andino
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