¿Qué es nuestra huella ecológica?
Cuando caminamos en una superficie suave se deja una huella, de igual forma que el modo de vida de cada uno de nosotros deja una huella ecológica, en otras palabras, provocamos un impacto ambiental determinado.
Para algunos de nosotros el impacto puede ser mayor o menor dependiendo de nuestros hábitos de consumo y de otros factores que se van sumando día a día en nuestras vidas. La mayoría de estos factores son medibles y cuantificables (km recorridos, kWh consumidos, galones de agua consumidos), al ponerlos en relación uno con otro pueden llegar a determinar la magnitud de nuestro impacto.
De tal forma que la huella ecológica es un indicador que se define como ‘el área de territorio ecológicamente productiva (cultivos, bosques o ecosistemas acuáticos) necesaria para producir los recursos utilizados y para asimilar los residuos producidos por una persona o población dada en un tiempo especifico.’ Lo que es muy cierto es que nuestra vida diaria está marcada por el consumo: consumimos alimentos y bebidas; en nuestras viviendas se necesitan agua, energía, gas o leña y artículos de higiene y de limpieza; compramos ropa y zapatos, se usan medicamentos y medios de transporte; y gracias a este consumo garantizamos nuestra sobrevivencia.
Es por esto que, el acto de consumir no debiese tener en cuenta solamente a la satisfacción de una necesidad, sino que debe implicar una colaboración sostenible entre los procesos económicos, ambientales y sociales que posibiliten el bien o producto consumido.
Todo consumidor debiese en el momento de elegir entre las opciones disponibles en el mercado, conocer cuales de ellas tienen menores repercusiones negativas para él mismo y su entorno. Al tener esta información en la toma de nuestras decisiones de compra nos convertimos en consumidores más responsables y con la capacidad de moldear mercados a convertirse más honestos.
La educación de los consumidores en este tema es fundamental para promover una cultura de consumo responsable que parta de una modificación de sus actitudes personales y se extienda a movimientos de cambio de las estructuras económicas y jurídicas de cualquier sociedad. La educación debe implicar un cambio en los hábitos de consumo, ajustándolos a necesidades reales y optando en el mercado por opciones que favorezcan la conservación del medio ambiente y la igualdad social.

Reducir nuestra huella ecológica entonces pudiera resultar sencillo y evidentemente esta en nuestras manos hacer los compromisos de cambio. Por ejemplo, si mi trabajo esta muy lejos de mi vivienda, llegar hacia el todos los días implica un impacto ambiental. Si lo hago de forma individual en carro tengo mas impacto, pero si comparto un espacio dentro de un transporte colectivo el impacto será menor. Irme en bicicleta o caminando reducirán aun mas el impacto, y lo ideal pudiera ser vivir en el mismo inmueble donde trabajo.
Para poder medir nuestra huella ecológica existen un sin numero de calculadoras virtuales en Internet. Estas van desde muy simples hasta algunas bastante detalladas en la cantidad de variables que pueden medir. Algunas de ellas incluso pueden calcular medidas para mitigar nuestra huella sembrando árboles o produciendo energía con fuentes renovables.
Para saber cual es tu huella ecológica, recomendamos la calculadora en la página: www.reducetuhuella.org
Por: Arq. Alfredo Maul
Diseñador Bio-climático, Maulprojects