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Sentate - Quedate: yin yoga en Centroamérica

 

Michelle Fajkus tiene 30 años y hace menos de dos años vive en Guatemala. Es maestra de escuela pero también es colaboradora en Elephant, una publicación de yoga completa y actual, e instructora de Yin Yoga. Con una propuesta muy original invita a conocer su blog Yoga Freedom en el que usa videos, poemas y reflexiones para acercar el mensaje del yoga al mundo presente. La propuesta de su práctica se basa en la meditación. Tomarse unos minutos para disfrutar de la quietud en un mundo que nos pide que corramos sin un por qué.
 
¿Cuál es la propuesta de Yoga Freedom?
 
La idea es que a través del yoga puedas obtener libertad del estrés y la ansiedad y la imposibilidad de estar en el momento presente. Y no sólo a través de hatha yoga si no también en la posibilidad de meditar sobre las demás actividades que llevamos a cabo.
 
¿Qué es yin yoga?
 
Yin yoga es un estilo de yoga que difiere del hatha y que toma del símbolo chino del yin yan la idea de que en hatha yoga nosotros estamos utilizando nuestros músculos, estirando, balanceando... y el yin yoga es exactamente el opuesto: relajación plena, posiciones de estiramiento hacia adelante, mantener las poses pero tratando de liberar los músculos y no usarlos. La idea es que así podés  llegar más profundo y fortalecer los ligamentos entre los músculos y los huesos. Y conseguir una flexibilidad mayor al tiempo que conseguís un alto nivel de meditación porque sostenés las asanas por más tiempo, cinco minutos o más. Entonces es un buen balance y complemento de la otra parte de hatha yoga. Pero puede ser muy intenso aún siendo bastante pasivo porque llegas profundo a áreas a las que nunca se llega asociadas con imágenes del pasado que pueden aparecer o imágenes mentales. Entonces a veces puede ser muy difícil de sostener esa pose y después salir de la misma. Es una práctica intensa.
 
¿Cómo trabajás con esas imágenes que aparecen? 
 
En general intento respirar a través de ellas y cuando exhalo intento dejarlas ir. No necesito estar aferrada a ellas.
 
¿Cómo conociste el yin yoga?
 
Creo que la primera vez que oí hablar de yin yoga fue en Austin de donde soy. Después me compré un libro. Proviene de China y después hubo un norteamericano que lo tradujo al inglés. Usa los meridianos como en acupuntura. Entonces uso las poses del libro pero también intento compartir esos conocimientos en workshops porque pienso que es una buena manera de practicar de manera profunda y siempre puedes verte progresar o ver cómo mantenés primero una pose por tres minutos y después ir subiendo a cinco, siete minutos y así sucesivamente.
 
¿Hace cuanto tiempo enseñás yoga?
 
Empecé a enseñar yoga en 2002, hace más o menos nueve años y entrené en un estudió de hatha yoga en Austin. 
 
¿Por qué Guatemala como una elección personal? ¿por qué “sit and stay”?
 
Antes de ser una profesora de escuela trabajé en publicidad como redactora. Y lo dejé porque sentía que no hacía la gran diferencia para ayudar a cambiar el mundo vendiendo computadoras. Al mismo tiempo me estaba convirtiendo en una profesora de yoga y empecé a conflictuarme en mi cabeza “¿qué voy a hacer de mi vida?” y tal. Entonces decidí abandonar el mundo de la publicidad y convertirme una maestra de escuela. Aún creo que algunos aspectos de la publicidad se pueden aplicar al mundo del yoga, entonces el año pasado empecé a usar mi inspiración para mi sitio web sobre yoga. Mi vecino es un diseñador gráfico entonces le conté mis ideas para hacer un modelo de stickers. Tambien tenía un perro , que murió hace poco, y a él se le ocurrió que sería una buena idea usar la imagen del perro sumado al “Sit – Stay”. Yo ni si quiera había pensado en un perro, yo sólo había pensado en el Sit – Stay – Meditate como algo importante de hacer como parte de tu práctica. Mucha gente no quiere sentarse y meditar por más de un minuto. Estamos todos corriendo siempre hacia la próxima cosa. 
 
¿Qué obtienes de tu práctica? Y ¿qué es lo que le querés dar a los demás?
 
Para mí... creo que me salvó la vida y la salud porque tuve muchos problemas de depresión y ansiedad. Hasta fui diagnosticada con un desorden bipolar hace algunos años. Entonces el yoga me mantiene centrada, enraizada y naturalmente sana. Entonces quiero compartirlo con todas las personas que pueda porque considero que es saludable compartirlo con todas las personas que pueda. Comunicarlo, abrirlo y mostrar cómo afecta cada parte de tu vida. Entonces yo quería que más gente tuviera información al respecto.
 
¿Cuáles son las cosas más significativas que encontrás en Guatemala a través del yoga?
 
Desde que empecé a enseñar yoga en Texas siempre tuve este sueño de enseñar yoga a las personas que no pudieran acceder al mismo por cuestiones económicas o que no supieran nada al respecto. Trabajar en zonas de pobreza o con niños en las ciudades. Hice un poco de voluntariado en Texas pero nunca pude dedicarme a esta idea de ayudar a través del yoga. Una vez que llegué aquí empecé a enseñar en este lugar cercano al basurero en una organización que se llama Camino Seguro y que trabaja con personas en estado de pobreza o personas que estuvieron en pandillas, entre otros problemas locales. Hice una conexión mediante la escuela en la que trabajo y comencé a enseñar a niños y adolescentes. A ellos les gustó ese acercamiento nuevo a sus cuerpos y los beneficios del yoga que marcaba la distancia del uso corriente que hacen de la fuerza física, casi siempre asociada a cargar cosas. A veces hay algunas resistencias por la cantidad de actividades que tienen los niños y a veces es un desafío poder continuar con el proceso, pero sigo empujando porque creo que es importante. Hay un pequeño grupo de madres que realmente lo aprecian, a veces los niños se distraen o empiezan a pelear... les cuesta concentrarse, pero las madres sí disfrutan hacer yoga y están agradecidas.
 
¿Qué tipo de población de la región recibe las clases?
 
Hay algunos que son indígenas y después hay otros que son llamados “ladinos” pero en general es población de escasos recursos económicos.
 
Yoga en blog
 
Tenés un blog interesante en el que usas recursos como la música, el video y los links para enseñar el mensaje del yoga ¿Por qué creés que el yoga se conecta tanto con la actualidad?
 
El yoga se ha vuelto cada vez más y más popular en los Estados Unidos y en otras partes del mundo occidental. Es muy emocionante ver cómo se expande y llega más lejos a otras comunidades. Y creo que la gente lo recibe con pasión porque está hambrienta de encontrar significado, sentido para la vida. Pienso que el mensaje del yoga, al menos para mí, es de compasión, tener auto-compasión y desarrollar la compasión hacia los otros. Creo que realmente podés aprender a ejercer la compasión a través de ciertas poses en la que el desafío es poder mantenerlas, aceptar tu cuerpo hasta donde llega y llegar a un balance entre estar contenido y ser compasivo con uno mismo en ese momento. Mientras estás esforzándote por mejorar y avanzar un poco más. Hay mucha gente que está haciendo ese cambio para encontrar ese balance.
 
¿Cómo recomendarías un inicio a la meditación?
 
Definitivamente lo importante es encontrar un foco para empezar, porque de otra forma sobreviene la distracción. Puede ser un mantra, una palabra, un sonido que ayude a tu cabeza a estar enfocada o un objeto: un buda, jesús, lo que sea. O la respiración: contar de 1 a 10 y recomenzar. Y yo empezaría pequeño: dos minutos, cuatro minutos. Lo mejor es tener una rutina, ir al mismo lugar de la casa, sentarse alrededor de la misma hora del día, en la mañana o en cualquier momento que funcione para vos. Y a través de desarrollar esa rutina y, eventualmente, podés ir agregando más tiempo hasta llegar a los 15 o 20 minutos. Pienso que también sirve hacerlo varias veces en el día. Esto significa: parar lo que estás haciendo, cerrar la computadora o lo que sea y hacer un par de respiraciones concientes aunque sea por uno o dos minutos. Para ir entrenando la mente en acostumbrarla a estar más tranquila. Creo que la gente atraviesa los días pensando constantemente y navegando en un estrés continuo y eso aumenta y contruye más tensión. Entonces es muy bueno parar. Incluso hacer unos movimientos de cuello o de rotación de hombros es una base sólida para el cambio.
Fuente de la imagen: 
Diseño: Delicia Andino
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